Amigo lector: vas a leer la obra, para mí, más fascinante de Sta. Hildegarda. Aunque para ser precisos, Santa Hildegarda no se atribuye su autoría, pues ella dice ser únicamente un instrumento y repetidamente alude a que todas sus obras las ha visto con los ojos interiores del espíritu, las ha escuchado con los oídos interiores, y en suma, le han sido dictadas por “una luz cegadora de brillantez excepcional que fluyó por mi cerebro entero”
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